Mostrando las entradas con la etiqueta prosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta prosa. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 01, 2009

El Soundtrack de mi Vida Episodio II: El despertar del melómano

“… me place informarte que has sido aceptado en la Universidad Nacional Autónoma de México en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Vallejo.” -¡Órale!- dije en cierto sentido de sorpresa fingida, - Ya sabía que me iba a quedar -, el mamoncito del Vegetal en sus 15 años era todo menos sencillo, además ninguno de mis amigos de la secundaria se quedaron en algo parecido a una prepa o CCH.


Agosto del año 1994, una mañana fría llegué a la Av. Cien Metros, “a ladito de la Central Camionera del Norte”, no era mi primera vez que visitaba el lugar, una semana anterior fui con mi madre a la “visita” realizada por el director, sin embargo cuando uno va solo se miran las instalaciones de forma diferente. A partir de ese momento mi vida daría vuelcos y cambiaría de forma irremediable.


Pasados ya varios días, buscando acomodarte en algún lado, no tienes para donde moverte y comienzas a conocer el material disponible en el salón de clases. Omitiendo nombres, sólo me referiré a ellos por sus sobrenombres de aquél entonces. “El dipu” fue el primero con el que platiqué de temas afines, esto eran los videojuegos, platicando sobre el NES y SNES y el Gameboy. Tuvimos afinidades y alguna que otra diferencia en cuanto a juegos, pero la conversación fue gratificante; como él ya le hablaba al “Poncho” (que por cierto es y ha sido hasta ahora la primera persona invidente con la que tuve cierto lazo) comencé a frecuentarlos, paralelamente “El Telus” comenzó a hablarle a ellos y por ende a mí, jocosas aventuras con el Telus, pero esa es otra historia.


Pasadas algunas semanas, comenzamos a ver que en el grupo 105 (el mío) estaba el personaje clave en esta historia, a este chavo le decían el “Bombiux”, después se quedó en “Joy”, sujeto que llevaba una playera enorme negra con la foto de cuatro weyes conocidos como “The Beatles”, era incondicional del tipo más ochenteros (en la forma de ser y vestir) que había y he visto desde hace mucho tiempo llamado Leonardo, quien también fuera amiguísimo de Poncho.


El Joy, exiliado del grupo de mamones que se armó en el 105, comenzó a hablarnos por el buen Poncho, quien como leen, es personaje enlace de todos. Joy fue de lo más “cool” (niño nice) ya que era el único que tenía coche (el vocho verde), tenía novia (laLeona), se ponía hasta la madre y pocas veces entraba a clases. La actitud del Joy era de lo más rocker que nunca había visto, en una de esas que no tuvimos clases, llegó extasiado diciendo - ¿¡Oigan ya conocen esta rola!?-, todos nos quedamos de a seis y nos pasó su “Walkman” para oír una canción que decía: “Ooh I need your love, babe, yes you know is true…” -¡Es de los “bitles”!- dijo emocionado - ¡Es una de las mejores rolas que he oído!-, luego nos la puso en su vocho y luego en todas partes. Yo recordaba ese ritmo de alguna parte, revisé ese disco triple de los Britins y me dí cuenta que estaba ahí esa canción, se oída diferente, por lo que le pregunté a mi padre que quien cantaba esa canción y me dijo -“Los bitles”-, después me mostró un disco que tenia de los Beatles, portada rara, eran botargas y disfrazados, dentro, fotos y dibujos con las letras de las canciones, lo puso y no se parecía en nada a “Eight days a week” (ya alucinábamos esa rola), lo cual me intrigó, el disco se llamaba “Magical Mistery Tour”.


Luego el Joy, llegó con más y más rolas, sus CD’s del álbum rojo y el azul estaban deslumbrantes y los presumía, después nos enteramos que el CCH se iría a huelga y que iríamos a tomar “clases extramuros” en el parque cercano a Indios Verdes, en ese lapso, el Joy logró que nos empezaran a gustar “The Beatles”.


En la huelga del CCH, pude oír el programa del “Club de los Beatles”, del cual mi padre me enteró que llevaba muchísimos años en la radio, ahí comencé a aprender sobre el grupo y otras canciones. A su vez, mi padre, viendo el entusiasmo sobre dicho grupo, me regaló tres discos (no de aventón) que consiguió en el “Tianguis cultural del Chopo” (lugar del que no saldría desde entonces), mis primeros discos de vinil fueron “Hey Jude”, "Revolver", “Abbey Road” y “Volumen 5”, obvio nacionales.


De ahí comencé a comprar (mi trabajo de cuidador de tienda me daba para ello) más discos, no recuerdo muy bien el orden, pero sí cuales son: “Rubber Soul”, “Conozca a los Beatles”, “Let it Be”, los demás vendrían después.


“The Beatles” comenzó a ser parte importante en mi vida, el idioma inglés es ejemplo de ello, las clases que tuve en el CCH eran deficientes y las escuelas y cursos de idioma eran desconocidos para mí. Para saber que chingaos decían las canciones me avoqué a estudiar las canciones, usar el diccionario inglés-español, preguntar modismos a los profesores, traducir, cantar, pronunciación, etc etc. Gracias a estos músicos tengo buen nivel de inglés y además buen gusto musical. Además organizar reuniones para "gritar" las canciones de este grupo y grabarlas para la posteridad dio pie también para que aprendiera a tocar la guitarra y tener, con mucha sangre, sudor y lágrimas después, un grupo que toca rock.



El Joy también seguía a los Hombres G, a mí siempre me gustaron y también tenía canciones de ellos, sólo que el abuso de las canciones de este grupo español por parte del novio de la Leona cuando éste cortaba con la mencionada, causaba cierta gracia y encanto despreciable por su relación.
Lo curioso es que en esos años 1994-1996, en el mundo musical salieron muchísimos buenos discos, como: “The Bends” y “OK Computer” de Radiohead, “Definitely Maybe” y “(What's the Story) Morning Glory?” de Oasis, “Unplugged” de Nirvana, “Elliott Smith” de él mismo, “Antichrist Superstar” de Marilyn Manson y el homónimo de “Placebo”; mi atención se centró en toda la discografía Beatle y la música contemporánea de éstos (aunque algunos años después descubriría estos grupos noventeros).


Conociendo a grupos sesenteros y setenteros, como los “Rolling Stones”, “Cream”, “The Who”, “The Doors”, “Jimi Hendrix”, “Led Zeppelin”,  “Queen” y toda la colección de éxitos de los sesenta –setenta de mi padre los oía con avidez y aprendiendo además de la cultura de esas décadas. Uno de esos grupos, influyentes en mi forma de ver las cosas fue “Pink Floyd”, ahora me da un poco de cosa recordarlo, pero el disco “The Wall” influyó tanto en mis decisiones que en cierta forma cambió mi forma de ser a una más sombría y pesimista, las canciones “One of my turns” y “Mother” de dicho disco son ejemplos vivos de los estados de ánimo que reflejaban que mi vida amorosa era un verdadero desmadre y una cruel realidad invadía mi percepción del concepto del amor. De eso, hablaremos en la siguiente entrega del “Soundtrack de mi vida”.

Así celebrando la muy pronta llegada a mis 30's, he de felicitarme por seguir (es un decir) un año más con este blog, feliz aniversario Vegetando.

jueves, junio 04, 2009

El soundtrack de mi vida (Parte uno)

Mi historia, así como la de todos, se ha ido construyendo con los materiales que la propia vida nos da o en su caso nos permite. Reflexionando sobre mi próxima entrada a los años treinta, tiendo a recordar sensaciones, pensamientos e ideas que alguna vez tuve y me hicieron tomar decisiones que determinaron toda mi vida, éstos han sido eventos, libros, amigos, accidentes, desgracias, alegrías y decepciones. Al igual que todas las personas, uno se siente especial, diferente, único, y creo que así es, sin embargo algo que sí es único e inigualable (más que el pensamiento o los gustos) es el “soundtrack” de nuestra vida. Mi historia a través de la música la escribió principalmente un grupo, que actualmente ya no está en activo y ni siquiera sobreviven todos sus integrantes, hablo de "The Beatles".



Fr David - Words - Mi niñez en una canción

Todo comenzó por mi padre, él ha sido un melómano toda su vida, mi madre me dice que siempre ha sido "adicto a la música" desde que lo conoció y no ha cambiado, él perteneció a la generación del México 68', de la liberación sexual, de la época en que la juventud desarrolló una personalidad propia y donde la música generaba movimientos sociales y culturales. Al ser yo su primogénito, muchas veces él trataba de adentrarme a la música, claro, siempre me dio libertad de escoger lo que a mí me gustara, nunca me impuso su gusto musical o siquiera me ponía a oír un disco obligatoriamente, de hecho mi primer disco, lo recuerdo, fue el "Thriller" de Michael Jackson (1982) que me compró un día cuando yo era un peque de tres años y que le gustaba bailar como ese morenazo. El tiempo pasó y mis gustos e historia eran paralelos, la canción "Words" de F.R. David es otra que tengo clavada en mi mente y corazón en los días de mi niñez, cada vez que la oigo en el radio, espontáneamente me viajo a las tardes-noches a lado de mi padre y su "consola" oyendo sus discos de 45 rpm. De mi madre, el legado musical fueron las baladas, los "tríos voces y guitarras" y las rancheras, eran evidentes las diferencias abismales entre los gustos de mi madre y mi padre (y aún lo siguen siendo, aunque mi padre se ha ablandado con los años).

En mi niñez (los años de la primaria) llegué a gustos bastante moldeados por los medios, grupos como "Garibaldi", "Vanilla Ice", "M.C. Hammer", "Locomía", "Caló", etc. y estaciones de radio como "Estéreo 102", "Noventa y siete siete" y "Radio Éxitos" eran mis favoritas ya que pasaban esa música "dance" y pop que tanto me gustaba, con grupos como "Ace of Base", "Milli Vanilli" y demás con los éxitos dance-pop del momento. Mi salida de sexto, grabada en video muestran esa época, ese soundtrack que lideraban estos grupos, recordando a mis primeros amores como Luna y otra chica llamada Amor que nunca se me hizo siquiera hablarles sobre mis sentimientos, de mis bailes enfrente del salón estilo MC Hammer y Vanilla Ice, mi sobrepeso evidente seguramente me hacía verme bien cajeto y mi primer acercamiento al sexo opuesto por medio del baile (siempre fui bailarín), mi primer bofetada por parte de Rosario; el saldo, en serio, fue bueno y quizá no me tocaba tener aún experiencias amorosas, eso sí, supe lo que es una decepción y no lo olvidaría desde entonces. Mis acercamientos al rock, por parte de mi padre fueron infructuosos, los grupos que me gustaban sólo eran "The Turtles" y un disco de color dorado y negro con un grupo que se hacía llamar "The Britins" cantando rolas pegajosas (tiempo después me dí cuenta que era un grupo tocando covers de The Beatles).



MC Hammer - You can't touch this - Mis lonjas brincaban de lo lindo

Al llegar a la secundaria y por influencias de mis amigos, me adentré al mundo del "rock urbano", con "El Haragán y Cía.", "Liran' Roll", "Sam Sam", "Nopallica", "Vago", etc. Éstos grupos fueron bastante importantes para mí en esos días de secundaria, recuerdo a Ray, Pepe (Alias el Venas), Marco Antonio (alias el Tablita mi’jo) y Adrián (alias Mayini) con los que tuve la fortuna de andar de allá para acá , aprendiendo cosas del amor, mujeres (niñas en realidad) y sobre todo de la hormona y sus efectos (al salir de la secundaria 4 de mis compañeras salieron embarazadas). Cantar la canción “Haragán” del grupo homónimo enfrente del grupo de 2º -E junto con Ray y como resultado recibir aplausos, fue uno de los momentos más “rockstar” que tuve en ese entonces”, oír el disco “¿Dónde jugarán los niños?” de Maná mientras preparábamos el escenario para una obra de teatro para la materia de español y yo, a su vez, contemplaba la belleza de Concepción (mi amor de secundaria) y primer novia Express. Recuerdo a un compañero, al que siempre le tirábamos pal pedo, aunque no se dejaba siempre lo hacíamos llorar, niño nerdoso, abanderado de la escolta y bien wey le encantaba Michael Jackson (cosa que de alguna forma nos hizo un poco más cercanos, aunque el "Babis" nunca tuvo más que un cuatito que actualmente es un trasvesti), el disco "Dangerous" del actual pederasta es una belleza, y en ese entonces el cassette que me regaló mi padre de cumpleaños lo oía todas las tardes y en mi "walkman". Un día el "Babis" comenzó a "bailar" enfrente del salón (obvio no había maestro) haciendo pasos de MJ, como el moonwalk y otros que, bueno, el buen "Babis" era un wey más alto que yo, más gordito y blanco-pecoso, es decir, la imágen era cagada y bien manchada por que todos le decían que siguiera bailando nada más para miarse de la risa, entonces de la nada mis amigos me empujan y piden un duelo de baile, a lo que por el desmadre accedí, ya no estaba tan marranito como en la primaria, pero seguía (y sigo) siendo un cuate corpulento; bueno, las imágenes de los bailes del "maicol" debieron ser hilarantes para todos, al final la mayoría (por que "el Babis" no le caía bien a todos) me aplaudió a mí haciendome "ganador" del duelo, cosa que le encabronó sobremanera a mi contrincante.


Tiempo después, en tercer año recuerdo a los Gun’s con “November Rain” y recordar la vez que Concepción ya no quiso aceptarme de nuevo, “Whats up” de 4-Non-Blondes y ver a las chicas llorar sin saber en realidad lo que decía esa canción en una fiesta que fue mi primera peda y mi salida y fiesta de secundaria con salsa y sobre todo con rock urbano, fue lo que marcaría mi vida en lo subsecuente, claro, hasta que llegué al Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Vallejo, donde mi vida tomaría un rumbo diferente.


martes, septiembre 02, 2008

Acerca de los amigos

Acerca de los amigos

1) Soy amiguero al ciento por ciento. Puedo prescindir del amor pero no de la amistad. O en otras palabras: amo a mis amigos y en ese sentido soy capaz de prescindir de la terrible carga que significa amar.

2) He compartido todo con mis amigos -mujeres, momentos de estrujante belleza o de peligro-, me he entregado por completo a ellos por que la amistad entre hombres es tan intensa como despiadada, tan franca como rotunda.

3) Me gusta acariciar a mis amigos. Pasar mi mano por su nuca, abrazarlos, darles palmadas en la espalda. Inventé una palabra para el momento de despedirme por teléfono: "brezos", que en español querría decir abrazos y besos. "Te mando abrezos", les digo cuando me despido.

4) Tiendo vínculos indestructibles con mis amigos: la música, la literatura, el arte en general y de ahí deviene la complicidad: el alcohol, el gusto por la mujer, el dolor por la muerte del padre; afinidades/obsesiones que van surcando de arrugas el rostro de un hombre.

5) Un amigo es alguien a quien puedes dejar de ver durante mucho tiempo y no pasa nada; lo vuelves a ver y la plática fluye como si se hubiesen visto la semana pasada. Entre amigos no caben resentimientos porque no existe el protagonismo ("repíteme que soy todo en tu vida", frase que en los labios de una mujer suena a sentencia de muerte).

6) La amistad entre un hombre y una mujer no existe. Es basura. No existe por que apenas se produce un acercamiento, el hombre sublima aquel perfume, aquella lozanía, aquella voz y entonces ya no cabe la sinceridad sino la conquista, la camaradería sino el deseo y más aún si hay de por medio un trago o un toque. Y si no existe el menor deseo, lo único que resta es la incomunicación, por que una mujer jamás será capaz de comprender las necedades (necedades, no necesidades) de un varón, su modo tan zafio de razonar ante la problemática que significa estar vivo y sufrir un descalabro tras otro, todos los días, uno tras otro, sin tregua, sin descanso. El hombre se esfuerza por comprender la condición femenina por que lo abruma la necesidad de aproximarse a la mujer, pero la mujer puede pasarse la vida sin hacer el menor esfuerzo por corresponder este desgaste; le basta con chasquear los dedos para tener al hombre que guste a sus pies. Así no es posible amistad alguna.

7) La mejor amistad es uno mismo. El mejor amigo es uno mismo. Por que uno nada espera -o no habría de esperar- de sí mismo. Ni comprensión ni perdones o la menor condescendencia. Uno sabe hasta dónde es implacable con su propia naturaleza, si tolera o no sus errores, si comparte sus sueños, si se tiende la mano, pero asimismo si en su rostro asoma un gesto de repugnancia cuando se contempla al espejo. Uno mismo -que es el mejor modo de hacerse acompañar de la grata soledad- es el único amigo que no se muere antes o después. Querámoslo o no, contamos con él siempre.

8) El fundamento de la amistad masculina no sufre modificaciones, trátese de la amistad entre dos niños, dos adolescentes o dos ancianos y consiste en la complicidad. Entre dos amigos verdaderos surge de inmediato un sentimiento de rebeldía que deviene de uno de frustración. Los amigos son amigos por que comparten la misma sensación de que son excluidos, de que hay una pared invisible que es imposible transgredir.

9) Un aspecto básico de la amistad entre dos o más hombres es un sentido del humor corrosivo y cáustico. Cuando la amistad raya en un nivel de entrega absoluta, lo que priva en el fondo es un modo de enfrentar la vida, de enfrentarse a la muerte a través de reírse de todo, de no tomarse las cosas tan en serio, de atreverse a romper los moldes en los que somos educados -y frustrados. Lo mismo dos niños que dos adultos, se reirán a espaldas de la mujer/autoridad, llámese madre o superiora (sea directora de escuela, jefa de departamento o lo que se desee). Ambos niños o ambos viejos saben que esa sorna a nada conduce, pero es lo de menos. La cosa es burlarse.

10) No hay amistad entre dos hombres que resista el embate del matrimonio. Apenas uno de ellos se casa -perdón, que palabra tan horrible; debería estar prohibida por la censura del buen gusto-, apenas uno de ellos encamina sus pasos hacia allá, sobrevienen los problemas. Porque la pareja ejercerá su dominio, hasta que logre separar a aquellos dos amigos; esto es más antiguo que la pintura rupestre, pero no falla. Hay una palabra que le encanta pronunciar a la novia esquina con esposa: "Amigotes". Todos aquellos cómplices que integraban la cofradía pasan a ser amigotes. No importan los códigos inescritos o hablados, los acuerdos entablados en una mesa de noventa por noventa, la amistad se va diluyendo por que es más fácil ver a un caballo trotar en las calles de Venecia a que una mujer respete el honor del marido. No se estará en paz hasta hacer un jamelgo de aquel potro.

11) Hasta que se pierde el interés. Entonces el antiguo amigo podrá reunirse con los suyos. Ya pasó la época de marcar perímetros, ahora aquella mujer suelta a su hombre como el amo al perro. Porque sabe que volverá, sin duda alguna lo hará que como de su mano una vez más. Pero hay algo en ese hombre que se incendia delante de sus amigos -exactamente como cuando era un niño, un adolescente, un adulto joven- y es la exageración. Por que esas es una de las claves más poderosas de la amistad: la capacidad de exacerbar los acontecimientos humanos. La mitad de las cosas que se cuentan entre los amigos, de la edad que sean, es exageraxión, fantasía, ilusión. Naturalmente, el que exagera más es el más querido. Uno se acuerda de esas cosas cuando el compa ha muerto.

Eusebio Ruvalcaba